Resumen del caso
Ricardo brindó a solas con un whisky en su oficina antes de bajar al salón a dirigir la subasta estelar de la noche. Minutos después de subir al podio, colapsó frente a decenas de invitados. La autopsia encontró una concentración letal de digitalina, una sustancia derivada de plantas comunes en cualquier jardín, en los restos de su bebida. No fue un infarto: alguien conocía exactamente cuánto tiempo tardaría en hacer efecto.
La víctima
Sospechosos
La casa de subastas llevaba meses bajo sospecha de vender falsificaciones certificadas como piezas originales. Cinco personas sabían, en distinto grado, hasta dónde llegaba ese esquema.
Simón Latorre
Restaurador de arte de la casa de subastasEl único con el conocimiento técnico para fabricar piezas indistinguibles de originales prehispánicos.
CoartadaDice haber estado en el taller del sótano, preparando la pieza estrella para su presentación.
Móvil posibleRicardo planeaba culparlo a él en solitario ante la fiscalía para salvar la reputación de la casa.
Adriana Peñaranda
Hija de Ricardo, curadora de la casa de subastasHeredaría la totalidad de la casa de subastas a la muerte de su padre.
CoartadaEstuvo recibiendo invitados en la entrada principal durante toda la primera hora del evento.
Móvil posibleDisputas recientes con su padre sobre la dirección futura del negocio y la investigación en curso.
Gustavo Mendieta
Coleccionista, cliente frecuente de la casaCompró una pieza certificada como original hace dos años que resultó ser una falsificación.
CoartadaEstuvo conversando con otros coleccionistas cerca del bar durante el brindis previo a la subasta.
Móvil posibleSe sentía estafado por Ricardo y había amenazado, meses atrás, con demandar a la casa de subastas.
Camilo Reyes
Socio comercial minoritario de la casa de subastasInvirtió capital en la expansión de la casa hace cinco años, a cambio de una participación menor.
CoartadaEstuvo revisando el catálogo impreso de la subasta en la sala contigua al salón principal.
Móvil posibleLa investigación de la fiscalía amenazaba con arrastrar también su propio capital invertido.
Valeria Ochoa
Curadora del museo rival de la ciudadLlevaba años denunciando, sin pruebas concretas, presuntas falsificaciones en la casa Peñaranda.
CoartadaEstuvo en primera fila del salón principal, lista para participar en la subasta.
Móvil posibleRivalidad profesional histórica; su museo perdía prestigio y piezas frente a la casa de Ricardo.
Evidencia recolectada
Análisis toxicológico del whisky
Encuentra digitalina en concentración letal, una sustancia extraída de una planta común presente en el jardín trasero de la casa de subastas.
Notificación de la fiscalía a Ricardo
Recibida esa misma mañana, advierte de una investigación abierta por certificación fraudulenta de piezas de arte.
Grabación de la reunión privada (audio parcial)
Ricardo le dice a Simón: «Tú vas a tener que responder por esto solo, yo no puedo perder la casa que construí.»
Registro de acceso al jardín trasero
Muestra a Simón Latorre entrando y saliendo brevemente del jardín esa misma tarde, antes de subir al taller del sótano.
Vaso de whisky en la oficina de Ricardo
Con residuos de digitalina en el fondo, servido de una botella que solo él y su asistente personal manipulaban habitualmente.
Contrato de restauración firmado por Ricardo
Incluye una cláusula que exime por completo a la casa de subastas de responsabilidad, cargándola enteramente sobre el restaurador.
Testimonio del guardia de seguridad del sótano
Confirma que Simón no subió del taller sino hasta después de escuchar la conmoción en el salón principal — contradice el acceso al jardín registrado antes.
Línea de tiempo
Reconstruida con el registro de accesos de la casa de subastas, el análisis toxicológico y los testimonios de los invitados. Los puntos en rojo no cuadran con alguna coartada.
Interrogatorios
Tomadas esa misma noche por los investigadores presentes en el evento. Crucen cada coartada con el registro de accesos y la grabación parcial.
Simón Latorre
«De los últimos detalles de la pieza estrella, nada más que eso. Estuve todo el resto de la tarde en el taller del sótano preparándola, el guardia de seguridad puede confirmar que no subí hasta después del colapso.»
Adriana Peñaranda
«Me enteré esa misma tarde, por mi padre. Fue una conversación tensa, sí, pero estuve recibiendo invitados en la entrada toda la noche — hay una lista firmada de más de cien personas que pueden confirmarlo.»
Gustavo Mendieta
«Lo saludé brevemente al llegar, nada más. Preferí mantener distancia esa noche, la demanda sigue en curso y no quería que pareciera una confrontación. Estuve con otros coleccionistas todo el tiempo, pueden confirmarlo.»
Camilo Reyes
«Quería revisar que el catálogo impreso no tuviera errores antes de que empezara la puja, es un detalle que me tomo muy en serio. Salí de esa sala apenas escuché la conmoción.»
Valeria Ochoa
«Nada, honestamente. Prefería verlo desacreditado en vida, frente a todos, no muerto en pleno evento — eso solo entorpece la investigación que llevo años pidiendo. Estuve sentada en primera fila, decenas de personas me vieron.»
Su hipótesis
Antes de descifrar el caso, registren su propia hipótesis como equipo. Elijan una opción en cada categoría.
Descifrar el caso
INFORME FINAL
Pulsen para revelar el informe final del caso. Ábranlo solo cuando estén listos.
Informe final — Caso CS-452-SUB
El/la responsable es Simón Latorre.
Simón llevaba ocho años fabricando réplicas casi perfectas de piezas prehispánicas por encargo directo de Ricardo, quien las certificaba como originales y las vendía a coleccionistas y museos por sumas millonarias. El esquema funcionó durante años, hasta que la fiscalía empezó a indagar tras la denuncia insistente de Valeria Ochoa.
En la reunión privada de esa tarde, Ricardo dejó claro que pensaba presentar a Simón como el único responsable del fraude —un restaurador que actuó por su cuenta— para proteger su propio nombre y el de la casa de subastas que él mismo fundó.
- El acceso. Simón conocía el jardín trasero de la propiedad desde hace años, donde crece la planta de la que se extrae digitalina en concentraciones peligrosas.
- La preparación. Extrajo la sustancia esa misma tarde, antes de subir al taller del sótano a preparar la pieza estrella de la subasta.
- La oportunidad. Aprovechó un momento en que la oficina de Ricardo quedó vacía, mientras este recibía a los primeros invitados, para verter la digitalina en la botella de whisky que Ricardo bebería a solas antes de bajar.
- La coartada. Volvió de inmediato al taller del sótano, y solo subió al escuchar la conmoción — dejando un registro de acceso al jardín que no coincide con la hora en la que dice haber estado trabajando sin salir.
Adriana tenía el motivo económico más directo, pero la lista de invitados firmada la ubica en la entrada toda la noche. Gustavo y Valeria tenían rencores públicos contra Ricardo, pero ninguno tuvo acceso a su oficina ni al whisky. Camilo se mantuvo en la sala del catálogo, lejos de la oficina, hasta la conmoción.